El tesoro más grande de la India: la
sabiduría espiritual narrada por el Señor Krishna en la Bhagavad-gita, una
esperanza para la humanidad.
«Tenemos misiles dirigidos y hombres descarriados». Esta
conmovedora cita de Martin Luther King, Jr., sobre el estado del mundo moderno
es notoriamente veraz. En época reciente se ha producido un sorprendente
aumento en la capacidad humana de controlar el mundo exterior por medio de la
ciencia y la tecnología. Pero junto a esa habilidad se ha producido también un
alarmante declive de la capacidad humana para controlar el mundo interior. La
variedad resultante de pasiones irracionales conducen a una inmoralidad y
brutalidad extremas, así como al terrorismo y brutalidad en su aspecto más
terrible. El actual estado del mundo se sustenta en la búsqueda de la
felicidad, una búsqueda que, Krishna
(Dios en una de sus innumerables formas) nos dice en la Bhagavad-gita, radica
en el corazón de todos los esfuerzos humanos. La Bhagavad-gita, al tiempo que
afirma que la felicidad es un derecho inalienable, ofrece un camino específico
para lograrla. La enseñanza fundamental de Krishna expuesta en la Bhagavad-gita
afirma que nuestra existencia actual tiene dos dimensiones: material y
espiritual; somos seres espirituales que residen en cuerpos materiales,
(2.13)*. Los estudios científicos modernos en campos relacionados con los
recuerdos de vidas pasadas, experiencias cercanas a la muerte y la conciencia
sugieren también que nuestro ser posee una parte espiritual que sigue
existiendo tras la muerte corporal. Además,
Krishna explica que del mismo modo que el alma anima el cuerpo, la Súper
alma, el Ser Supremo, anima todo el cosmos.
Krishna nos dice que la existencia material es temporal y molesta porque
existe una falta de armonía existencial: los seres humanos suelen olvidar la
dimensión espiritual de sus vidas y se centran solamente en las ambiciones y
logros materiales. Este desequilibrio frena su capacidad para gozar a plenitud
de la vida. La insatisfacción resultante aparece en cada individuo en forma de
presión, depresión, ansiedad, irritabilidad, etc., y socialmente se muestra en
la forma de desunión, violencia y guerra. Este desequilibrio también provoca
los males universales e ineludibles debidos al nacimiento, vejez, enfermedad y
muerte (13.9).
Nuestras ansias innatas de ser inmortales en un mundo
sometido a la muerte sugieren que pertenecemos a un mundo inmortal. Krishna habla de un mundo en una dimensión
más elevada, más allá de los perniciosos efectos del tiempo (8.20). Ese reino
se caracteriza por la dulce armonía de amor divino entre las innumerables almas
subordinadas y el Supremo. Allí, la Persona Suprema, que es sumamente
atractiva, es el eje de todas las relaciones y, por consiguiente, Su nombre más
famoso es Krishna, «el más atractivo». Allí, todas las almas gozan de una vida
eterna plenamente consciente y dichosa, mientras se mantengan en armonía con la
voluntad de Krishna. Si se rebelan, caen al reino de la materia, donde pueden
comprobar los resultados de la ausencia de armonía y, eventualmente, decidir
cambiar.
El sufrimiento y su
solución
Durante su exilio en el reino material, las almas ocupan
distintos cuerpos según sus deseos y sus actividades. Cada cuerpo, sea o no
humano, impone al alma las exigencias de comer, dormir, aparearse y defenderse.
El alma se esfuerza duramente para satisfacer esas exigencias corporales, cuya
naturaleza reiterada contribuye a que la vida sea difícil, con alivios
momentáneos cuando satisface esas exigencias.
Sin embargo, el sufrimiento es bueno porque proporciona el
ímpetu necesario para regresar a la armonía, del mismo modo que la fiebre
ofrece el ímpetu para aceptar la medicina. Entre los 8,4 millones de especies
que habitan el cosmos, la forma humana cuenta con un don especial: sólo con un
cuerpo humano es posible que el alma posea la inteligencia necesaria para
hacerse preguntas acerca del sufrimiento y para intentar poner remedio al
mismo. La Bhagavad-gita está escrita para ese inteligente ser humano.
Krishna, tras
aseverar que la naturaleza material es eternamente variable (8.4), aconseja al
buscador de la verdadera felicidad que no se deje alterar por las dualidad del
frío y el calor, el dolor y el placer, etc., resultado de los inevitables
cambios del mundo material (2.14). El Señor Krishna no recomienda en cambio una
vida de fatalismo paranoico; nos alienta a que dirijamos nuestras energías en
una dirección fructífera. Pues la condición anómala en la que nos encontramos
es el resultado de una falta de armonía con nuestra naturaleza espiritual, por
ello Krishna recomienda que los
esfuerzos en busca de la mejora no se dirijan al reino material sino al
espiritual.
La importancia de la
Bhagavad-gita
Podemos así, pues, descubrir la importancia de las
enseñanzas de Krisna para resolver el actual estado del mundo. A lo largo de
los pasados siglos, el hombre moderno ha realizado un inmenso trabajo
intelectual en su intento por reducir las miserias de la existencia material.
Pero todos esos esfuerzos se han dirigido únicamente al reino de la materia, lo
que ha supuesto una gran capacidad para controlar la energía material por medio
de la ciencia y la tecnología. El hombre moderno ha, casi como si de un dogma
religioso se tratara, evitado aplicar sus facultades intelectuales a comprender
la dimensión espiritual. Pero todas las mejores cualidades del ser humano:
amor, compasión, honestidad, desinterés, surgen del alma, el aspecto espiritual
de nuestro ser. Por consiguiente, olvidar la vida espiritual tiene
consecuencias desastrosas, incluido el señalado declive de las virtudes
humanas. Por eso la observación de Martin Luther King de que vivimos en una
época de misiles dirigidos y hombres mal encaminados.
Krishna explica
sistemáticamente la diferencia entre la materia y el espíritu y ofrece un
método práctico para elevarse espiritualmente.
Krishna nos ayuda así a comprender cómo la ignorancia y el olvido de la
dimensión espiritual amargan la civilización moderna.
Regresar a la armonía
Krishna recomienda el
yoga como medio para emanciparse espiritualmente. En contra de la noción
general, Krishna afirma que las posturas
físicas y el modo de respirar no son la parte más importante del yoga; son sólo
el principio de un tipo de yoga. El yoga real supone armonizar toda la energía
–la material y la espiritual¬- con la fuente original de toda la energía, la
fuente de energía Suprema. Krishna
afirma que la meditación (dhyana-yoga), el estudio filosófico (jñana-yoga), la
acción realizada con desapego (karma-yoga) y el servicio devocional al Señor
(bhakti-yoga) son medios a través de los cuales el alma puede avanzar en la
senda de vuelta a la armonía. Pero el éxito final sólo se logra gracias en el
amor hacia el Divino (11.53-54); las demás sendas son sólo escalones hasta el
logro de esa devoción (6.47, 7.19, 3.9). El mejor método de meditación para la época actual dentro del ciclo cósmico
(Kali-yuga) es la meditación mediante mantras (10.25), especialmente el rezo de
los mantras: Hare Krishna y Om Namo Bhagavate Vasudevaya. La persona que avanza
por la senda de la armonía descubre a su debido tiempo como se produce una
reducción de la agitación mental debida a las pasiones irracionales, una
tranquilidad interior inalterable y, por último, un éxtasis eterno de amor que
procede del estrato espiritual (6.20-23). Por consiguiente, Krishna concluye exhortando de manera
inequívoca hacia una armonía amorosa con el Supremo (18.66).
Krishna declara que
las realidades superiores de la existencia son pratyaksa avagamam, perceptibles
directamente desde el interior (9.2). Por ello el enfoque de Krishna al estudio
del cosmos no es en absoluto dogmático; sino que se trata de un enfoque audaz y
científico. Él presenta los postulados de manera lógica y sistemática y
proporciona al científico espiritual emprendedor un método práctico para
verificar dichos postulados.
El regalo del Gita al
mundo
La explicación de Krishna de las verdades de la vida es tan
convincente, coherente y profunda que, la mayoría de eruditos occidentales que
estudiaron la Bhagavad-gita por vez primera durante los siglos diecisiete y
dieciocho, quedaron prendados de inmediato. El famoso escritor americano Henry
David Thoreau es una muestra: «Por la mañana refresco mi intelecto en la
asombrosa y cosmogónica filosofía de la Bhagavad-gita, en comparación a la cual
nuestro mundo moderno y su literatura parecen enclenques y triviales».
Desdichadamente, con el transcurso del tiempo, parcialidades imperativas entre
los estudiosos occidentales oscurecieron el sabio mensaje de la Bhagavad-gita
evitando que iluminara a toda la humanidad. Y los intelectuales indios,
afligidos por sentimientos de inferioridad cultural tras la prolongada
dominación extranjera, no le concedieron a la Bhagavad-gita la importancia que
se merecía. Solamente la venida de Su Divina Gracia A. C. Bhaktivedanta Swami
Prabhupada supuso el reconocimiento en occidente de la sabiduría de la Bhagavad-gita
allá por los años sesenta, y el mundo empezó a reconocer de nuevo la gloria de
esta obra maestrea filosófica. La Bhagavad-gita tal como es de Srila Prabhupada
se convirtió en la edición inglesa de la Gita más leída. En la actualidad,
traducida a 46 idiomas, la Bhagavad-gita tal como es, ha transformado las vidas de millones de
personas ayudándolos a salir del confuso desespero y penetrar en una felicidad
iluminada.
Síntesis entre
oriente y occidente
Srila Prabhupada ha sido reconocido como el mayor embajador
cultural de la India al mundo moderno. Su visión consiste en una síntesis
global entre oriente y occidente. Si un ciego llega a hombros a un cojo, ambos
pueden seguir su camino. De modo similar, Srila Prabhupada entendió que el
materialmente próspero pero espiritualmente ciego occidente y la empobrecida
pero dotada espiritualmente India unían sus fuerzas, la combinación provocaría
una era de paz y prosperidad por todo el mundo.
Occidente ha adoptado un modo de vida basado en el hedonismo.
Y oriente, especialmente la India, enamorado del resplandor de la cultura
occidental, aparta de sí el tesoro de la sabiduría védica que constituye su
riquísimo patrimonio. Corresponde a todos los responsables e inteligentes
estudiantes de la Bhagavad-gita comprender, asimilar y distribuir a sus
hermanos el regalo de la sabiduría del Señor Krisna.
*Todos los números entre paréntesis se refieren (capítulo y
verso) a versos importantes de la Bhagavad-gita.

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