lunes, 7 de diciembre de 2015

¡BHUMI DEVI KI JAI! UNA DECLARACIÓN HINDÚ SOBRE EL CAMBIO CLIMÁTICO



Declaración firmada por la Federación Hindú de España, junto a más de cincuenta organizaciones hindúes de todo el mundo. 


“Mátá bhúmi putro aham prithivyah”  ¡La Tierra es mi madre y yo soy su criatura!”
— Atharva Veda (12.1.12)


Han pasado seis años desde que la primera Declaración Hindú sobre el Cambio Climático fue adoptada por los líderes espirituales en el Parlamento de las Religiones del Mundo, en Melbourne, Australia. La declaración advertía cómo la explotación rapaz del planeta nos ha alcanzado a todos.” La necesidad de un cambio radical de nuestra relación con la naturaleza, ya no es una opción, es un asunto de supervivencia. No podemos destruir la naturaleza sin destruirnos a nosotros mismos.”
Desafortunadamente, desde entonces, son pocas las acciones decisivas que se han tomado. El aumento de la temperatura global y de los niveles del mar, la acidificación del océano, todos estos han empeorado. El hielo en el Ártico y la Antártica continúa su rápido descongelamiento. Sin embargo, seguimos sin tener un tratado global exhaustivo sobre el cambio climático. El cambio climático es un síntoma escueto de un problema más profundo; una humanidad que vive fuera de balance con lo que Bhúmí-Deví, nuestro planeta común, puede proveer de manera renovable.
Hoy, en la Conferencia Climática de París 2015,  nosotros, miembros de la comunidad global Hindú instamos, otra vez, a que se tome una acción fuerte y significativa, tanto a nivel nacional como internacional, para prevenir y reducir la velocidad del cambio climático. Estas acciones deben ser científicamente e históricamente justas; basadas en una reducción profunda de los gases de invernadero, mediante una transición que nos aleje del uso de tecnologías contaminantes y sobre todo del uso de combustibles fósiles. Se necesita desesperadamente un proceso que lleve a cada nación, lo más pronto posible, hacia el uso en un 100-por cien de energía limpia. Esta acción provee la única base para un desarrollo humano continúo y sostenible.  Es la mayor esperanza que tienen billones de personas que viven sin electricidad o instalaciones limpias para cocinar, con la cual lograr una mayor calidad de vida y reducir la pobreza.
A pesar de esto, no podemos depender solamente de la acción de los gobiernos. Cada uno de nosotros tiene un rol que jugar en la reducción de la contaminación del clima, cambiando su conducta interna y externa. Como Mahatma Gandhi propuso, “Si pudiéramos cambiarnos a nosotros mismos, las tendencias en el mundo también cambiarían. En la medida en que un hombre cambia su propia naturaleza, también cambia la actitud del mundo hacia él. No tenemos que esperar a ver lo que otros hacen.”
El Mahabharata (109.10) nos dice, “Dharma existe para el bien de todas las criaturas. Por lo tanto, aquello a través del cual el bienestar de todas los seres vivos depende, eso seguro es, Dharma."
Hoy hacemos un llamado a la comunidad Hindú mundial, a expandir nuestra concepción del Dharma. Debemos considerar los efectos de nuestras acciones, no sólo en nosotros mismos y en aquellos seres humanos alrededor nuestro, sino también sobre todos los seres vivos. Cada uno de nosotros tiene una labor dhármica; debemos poner cada quien de nuestra parte para asegurar que tengamos un planeta con abundancia.
En la Declaración de Assisi sobre la Naturaleza (1986), el Dr. Karan Singh escribe, “El hinduismo cree en la soberanía universal de lo divino… [La humanidad] no es vista como algo aparte de la Tierra y sus multitudinarias formas de vida… [El hombre] está integralmente conectado con toda la creación.” 
El Śrīmad-Bhāgavatam (11.2.41) declara, “El éter, el aire, el fuego, el agua, la tierra, los planetas, todas las criaturas, las direcciones, los árboles y las plantas, los ríos y los mares, todos son órganos del cuerpo de Dios. La persona devota al recordar esto, respeta todas las especies.” Al saber esto, los Hindúes se esfuerzan por la ahimsá, para minimizar el daño que causamos a través de nuestras acciones de nuestra vida diaria. Como Hindúes, veneramos toda la vida, humana, no-humana, plantas y animales. Nuestros ríos son diosas, nuestras montañas son dioses. Todo el paisaje es visto como lleno de divinidad. Los planetas y las estrellas son objetos físicos, pero estos también son seres celestiales. Estos, al igual que el espacio que los separa, están llenos de divinidad. Cuando comprendamos esta realidad, cambiaremos, del sólo querer cuidar a nuestro prójimo como mayordomos de una creación divina, hacia el convertimos en servidores de lo Divino. Todas nuestras acciones, incluyendo aquellas en función de proteger al mundo alrededor de nosotros y a todos los seres que allí existen, se convierten en actos de adoración.  
Debemos basar nuestra respuesta al cambio climático en un número de principios centrales: construirla a partir de la verdad, lo Divino es todo y toda vida debe ser tratada con reverencia y respecto; internalizando vasudhaiva kutumbakam (la familia de la Madre Tierra), promoviendo sarva bhuta hita (el bienestar de todas las cosas) y actuando con un entendimiento de karma y el ciclo del nacimiento, la muerte y la reencarnación.
El cambio climático crea dolor, sufrimiento y violencia. Si no cambiamos la manera en que usamos la energía y la tierra, la manera que cultivamos nuestras cosechas y tratamos otros animales y la manera que usamos los recursos naturales; sólo ampliaremos el dolor, el sufrimiento y la violencia. De manera personal, podemos reducir este sufrimiento comenzando a transformar nuestros hábitos, simplificando nuestras vidas y deseos materiales y no tomando más de la parte razonable de recursos que nos toca. Uno de los actos más poderosos, que una persona puede tomar para reducir su impacto ambiental6, es adoptar una dieta a base de plantas7. Al hacer todo esto, ayudamos a mantener el orden cósmico y ecológico, un orden que permite que la vida y la existencia puedan florecer. 
Hace más de 5000 años los pilares del hinduismo, Sanátana Dharma, fueron establecidos en los Vedas (escrituras sagradas), fue el comienzo de miles de años de una continua exploración espiritual. Hoy,  el Sanatana Dharma consiste en una infinidad de linajes y maestros, cada uno con una perspectiva diferente de la relación de la humanidad con la realidad última.  El hinduismo elogia estos valores pluralistas mediante el verso del Rig-veda: “Ékaṃ sád víprá bahudhá vadanti.La verdad es una, el sabio la llama por muchos nombres.” Existen muchos caminos del yoga para lograr entendimiento, ya sea karma (acción), bhakti(devoción), jñana (conocimiento), o rája yoga, ahora seguidos en todo el mundo. Existe un gran espectro de creencias y prácticas, la cual permite al hinduismo ser hermosamente diverso y receptivo. 
Sin embargo, esta diversidad no debe distraernos de la unidad subyacente de la fe. En Sánscrito existen tres palabras de la Isopanisad, que describen ampliamente la visión Hindú: “Iśávásyam idam sarvam. Todo este universo debe ser considerado como la energía del Señor.”
Hoy, cada uno de nosotros debe preguntarse a sí mismo, “¿Cómo puedo servir? ¿Cómo puede convertirse mi servicio en un acto de adoración para honrar y proteger a Bhūmī-Devī?
A través de esta combinación de acciones significativas, transformación personal y servicio dado desinteresadamente, como un acto de adoración; seremos capaces de hacer los tipos de transición interna y externa necesarios para enfrentar el cambio climático. Al hacer esto, estamos actuando en una manera profundamente dhármica, fiel a nuestros valores, filosofía y tradición Hindú.
Aum, shanti, shanti, shantih
  


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